Mala estrella
En la calle más incierta de esta ciudad
hay una puerta abierta donde aguardar
la llegada de las penas,
la redada de la soledad.
Bienvenido a la taberna “ EL hogar del perdedor”,
con cuatro mesas y un mostrador,
un barman hunde en Bourbon cada espera
y se envenena con recuerdos sin licor.
Y a lo largo de la barra hay bandidos de ciudad,
un verdugo condenado a la pena capital,
y también algún ludópata bebido
que ha perdido hasta las ganas de jugar.
Y me consumo lentamente
entre el humo y el alcohol,
brindo con desconocidos
maldigo de sol a sol
la mala estrella,
que me toca vivir.
Y las noches son eternas
en la espiral sin fin.
en la taberna en tu olvido me dormí.
a quién le importa
por qué te perdí.